Coronavirus: Convenir la covid-19 (o cualquier otro virus) con una vaharada de elegancia | Ciencia

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Hace dos años, el investigador Eduardo Gil Santos (Lugo, 37) patentó una tecnología que permitía reconocer cualquier bacteria en función de las vibraciones que emitían. Las frecuencias de estas ondas varían según el tamaño o las propiedades mecánicas de cada bacteria, lo que hace que cada una tenga un patrón discernible. “Es como escucharlos, en cierto modo, incluso si no emiten un sonido que el oído humano pueda escuchar”, dice Gil. El objetivo ahora es ampliar las capacidades de esta máquina para que también sea capaz de distinguir las ondas emitidas por virus, como la causada por covid-19.

El proyecto original surgió hace unos cinco años, justo cuando el investigador regresaba de Francia después de completar un postdoctorado en la Universidad Paris-Diderot, ahora la Universidad de París. “La idea siempre ha sido enfocarse en identificar enfermedades infecciosas”, dice Gil. En el medio, ha surgido la pandemia, lo que ha obligado a condensar los esfuerzos en una sola enfermedad. Anteriormente, el investigador había estado desarrollando sensores mecánicos para diversas aplicaciones biomédicas durante otros diez años. “No es un proyecto que nace de la nada. Llevamos un tiempo trabajando en ello, avanzando hacia la detección de entidades biológicas cada vez más pequeñas ”, resume el investigador del Instituto de Micro y Nanotecnologías, dependiente del CSIC.

El objetivo ahora es detectar virus, microorganismos diez veces más pequeños que las bacterias y que vibran miles de veces más rápido que las bacterias. Según las simulaciones realizadas por el investigador, las dimensiones no serán un problema, ya que los sensores optomecánicos de este dispositivo también son capaces de captar estas ondas. El plan a corto plazo es adaptarlo al virus que hace que el covid-19 lo detecte de forma rápida, precisa y sin realizar pruebas invasivas, como PCR o pruebas de antígenos. “Podremos detectar las partículas del virus del SARS-CoV-2 de inmediato yendo a una clínica y solo con un respiro”, explica Gil.

El objetivo es detectar virus, que son diez veces más pequeños que las bacterias y vibran más rápido, aunque las simulaciones indican que los sensores también son capaces de captar estas ondas.

El proyecto se financiará con una de las becas Leonardo concedidas por la Fundación BBVA, de 40.000 euros cada una, y tiene una duración de año y medio. En este caso Gil fue uno de los 59 investigadores (de más de 1.200 nominaciones) premiados en la octava edición. “Es una prueba de concepto. Lo llevaremos a la clínica si el proyecto tiene éxito, aunque para eso necesitaríamos más fondos para montar una empresa y trasladar este trabajo de laboratorio a un producto final ”, dice con optimismo.

Cuando termine esta primera fase, es posible que la pandemia de coronavirus se encuentre en una fase retrógrada, pero a largo plazo esta prueba podrá detectar cualquier tipo de virus. Actualmente, en los hospitales, los pacientes son examinados y, en función de sus síntomas, se realizan una o más pruebas para descartar si han contraído o no un virus determinado, hasta encontrar la causa de la enfermedad. “Esto conduce a un retraso en el diagnóstico y un retraso en el tratamiento del paciente adecuado, lo que, en última instancia, lamentablemente, puede hacer que el paciente no reciba el tratamiento a tiempo”, dice. Con esta nueva tecnología, solo será suficiente una prueba, cuyos resultados se obtienen en pocos minutos. “No existe una técnica que pueda diagnosticar cualquier tipo de enfermedad infecciosa sin tener que asumir cuál es la enfermedad de un paciente”, dice.

En febrero pasado, en países como Indonesia, se comenzó a utilizar una alternativa similar para detectar covid a través del aliento, pero no funcionan exactamente de la misma manera. Una sola bocanada de aire del paciente en cuestión es suficiente, incluso si los resultados se basan en la inteligencia artificial que se proporcionará. Estas pruebas, más baratas que una PCR, tienen una precisión de más del 90%, aunque solo pueden diagnosticar casos de covid-19.

Eduardo Gil posa en el lugar de trabajo.KIKE TO

Gil Santos confía en las puertas que puede abrir esta tecnología, a pesar de no llegar al mercado y de ser utilizada en laboratorios de manera específica: “La variedad de enfermedades a las que podemos aplicar estos dispositivos es muy amplia”. Además de la identificación de virus y bacterias, sus aplicaciones van desde el análisis de ADN hasta la detección de tumores. “También queríamos trabajar en la detección de secuencias de ADN específicas de algunas enfermedades genéticas o, con otro tipo de dispositivos optomecánicos, para poder distinguir células sanas de células cancerosas y así orientarlas a la detección del cáncer”, resuelve.

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