España quiere “liderar” internacionalmente el cambio de organización de vigilancia de la covid | Sociedad

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El Ministerio de Salud quiere que la sexta ola de coronavirus sea la última que se gestione con los indicadores con los que se hizo para toda la pandemia. La ministra, Carolina Darias, ha explicado este miércoles tras el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud que ante una población vacunada masivamente con variantes aparentemente más leves «es necesario evaluar un nuevo sistema de vigilancia de la covid» y ha apostado por «orientar» en la arena internacional se llevará a cabo este debate.

Tal y como ha anunciado este lunes EL PAÍS, técnicos sanitarios, comunidades y el Centro Nacional de Epidemiología han ultimado un plan piloto de seguimiento de la enfermedad como se hace desde hace años con la gripe, con una red de médicos centinelas que actúan como testigos para conocer cómo el virus avanza. En tal escenario, probar cada caso haría una pausa para encontrar una muestra significativa y extrapolar los datos.

La ministra de Salud, Carolina Darias, habla en la rueda de prensa posterior al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) este miércoles.Foto: RICARDO RUBIO / EUROPA PRESS | Video: PRENSA EUROPA

El ministro no quiso adelantar qué sistema se adoptará. “Este proceso de evaluación ya lo iniciaron expertos del Informe Alerta y al mismo tiempo estamos fomentando la discusión de hacia dónde vamos, cómo hacemos esa transición. Y también para promover un debate con nuestros socios europeos para determinar las mejores opciones para hacer frente a una enfermedad pandémica que poco a poco va adquiriendo características endémicas”, subrayó.

Aunque los planes para este sistema centinela han avanzado y están respaldados por una larga historia con la gripe, la estrategia de vigilancia que finalmente se adopte deberá ser acordada con las autoridades internacionales. Tanto el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) como la Organización Mundial de la Salud (OMS) requieren datos exhaustivos caso por caso por el momento.

Darias aseguró que España ya ha pedido al ECDC que estudie nuevas estrategias. “Comparto y dialogo mucho con mis colegas europeos, quienes también ven la necesidad de abrir nuevos horizontes. Debemos pasar de una vigilancia de emergencia a una de mayor calidad, compatible con otros fenómenos respiratorios. Hay comunidades que ya lo tienen previsto y queremos ir de la mano de las autonomías. España quiere liderar este debate”, aseguró la ministra.

Cinco comunidades autónomas ya están probando la vigilancia centinela covid en centros de salud y nueve en hospitales como programa piloto. Uno de ellos es Extremadura. Su ministro de Sanidad, José María Vergeles, ha explicado este martes que los simulacros «en la sombra» ya se realizan desde hace varias semanas y que han dado «buenos resultados». La ventaja de monitorizar la enfermedad en puntos clave es que es posible obtener una aproximación muy precisa a la realidad sin necesidad de derribar todo el sistema.

Esta propuesta representa un cambio de paradigma que ha sorprendido a muchos actores internacionales. La propia OMS ha declarado su oposición al cambio de estrategia. Su director en Europa, Hans Kluge, subrayó este martes que la covid aún no es una enfermedad endémica. “En medio de la gestión de la crisis tenemos que ser muy cuidadosos con nuestros pronósticos para el futuro. Una de las cosas que aún no sabemos es el vínculo entre las infecciones y la covid persistente, por ejemplo”, advirtió. Los expertos de la OMS creen que para tratar la covid como endémica, los casos deberían estabilizarse y mostrar patrones más predecibles, lo que al final La organización predice que la mitad de los europeos se infectarán en las próximas seis a ocho semanas.

Darias respondió que no se trata de un cambio inmediato, pero defendió que hay que estar preparados: “Tenemos que pensar a dónde vamos y cómo lo vamos a hacer. La ciudadanía nos pide que nos anticipemos a este tipo de escenarios con toda cautela, pero recordando que estamos en una nueva fase, sobre todo por las altísimas coberturas vacunales.

Si bien no quiso dar fechas, marcó el final de la sexta ola como el momento de comenzar con nuevos sistemas. Sea lo que sea que se adopte, supondrá dejar de contar el número de infectados, toda persona que tenga el más mínimo síntoma no tendrá que hacerse la prueba. Será un cambio de paradigma completo una vez implementado.

El sistema actual ha sido abrumado. Una sexta ola explosiva hizo imposible este conteo exhaustivo. Las autopruebas están reemplazando a los diagnósticos médicos. Muchos de ellos no informan a las autoridades; hay comunidades que las toman como prueba definitiva y otras que piden confirmación al sistema de salud.

Ante este escenario y con la atención primaria completamente saturada, se han escuchado voces que exigen que esta toma de control comience ya. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) publicó este fin de semana un extenso editorial titulado Hacia el final de lo excepcional, en el que aboga por la vuelta a la «vieja normalidad». Su tesis se basa en que la letalidad del virus está disminuyendo y que contar y rastrear cada caso es una estrategia poco realista. “Los gobiernos deberían centrar sus esfuerzos en proteger a las personas más vulnerables en lugar de tratar de detener, probablemente con poco éxito, la circulación del virus a nivel poblacional”, se lee en el editorial.

Las otras dos grandes empresas de medicina primaria, sin embargo, SEMG y Semergen, creen que es demasiado pronto para cambiar el escenario y han expresado que no se puede banalizar la pandemia. También varios expertos y epidemiólogos que consideran precipitado cualquier cambio en la vigilancia del covid. “No podemos banalizar la pandemia. Estamos en una situación de crecimiento exponencial que sobrecarga la atención primaria y cualquier decisión que modifique los criterios que se siguen debe basarse en la evidencia científica”, explicó a este diario Lorenzo Armenteros, portavoz de la SEMG.

Lo que está claro es que tarde o temprano llegará el cambio de paradigma: es insostenible a largo plazo medir cada caso de una enfermedad respiratoria contagiosa como la covid. Queda por definir cuándo y cómo. Y España quiere liderar este proceso.

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