La ladera de la incidencia de la covid alienta a las autonomías a animar restricciones | Sociedad

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La sexta ola de Covid ha quitado el pie del acelerador y algunas comunidades también están comenzando a tomar medidas para aflojar sus restricciones. Tímidamente, de momento, pero Cataluña, por ejemplo, autonómica con las medidas más duras, levantará el toque de queda este viernes. Por su parte, Cantabria ha suprimido la exigencia del pasaporte covid para acceder a determinados espacios públicos y la Generalitat también estudia la importancia de anular esta medida en su territorio. El resto de autonomías con limitaciones las mantienen, aunque en las próximas dos semanas disminuirán los periodos de vigencia de las restricciones y las Regiones tendrán que sentarse a decidir si las renuevan o no. Los expertos consultados llaman a la «cautela» y advierten que las medidas de flexibilización pueden enviar a la población el mensaje equivocado de que la pandemia ha terminado. Y no es así, insisten.

La curva epidémica sigue en ascenso con 3.286 casos por 100.000 habitantes a 14 días (20 puntos menos que el martes) y persiste la presión asistencial -casi una de cada cuatro camas de UCI está ocupada por pacientes con covid-, pero la sexta ola la primera Ya han surgido signos de una desaceleración en la tasa de infecciones. Este miércoles, de hecho, es el segundo día consecutivo en el que la incidencia desciende ligeramente tras dos meses al alza, aunque está por ver si la tendencia se consolida en los próximos días. Este frenazo en la aceleración de los contagios, sumado a una tensión hospitalaria relativamente baja, aunque alta, dista mucho de las situaciones de desplome de otras oleadas (en febrero de 2021 había más de 4.800 hospitalizados con covid en cuidados intensivos, más que el actual). )-, ha vuelto a poner sobre la mesa de las autonomías la pertinencia o no de mantener las constricciones. En un escenario de gran heterogeneidad en las restricciones de los territorios -comunidades como Madrid, Castilla y León o Extremadura, entre otras, han optado por una política de recomendaciones, no de directrices-, las autonomías están reevaluando las medidas. Y también por el gobierno central.

Respecto al anuncio de la flexibilización de medidas en algunos países europeos, como Reino Unido, que a partir del 27 de enero eliminará la obligación de llevar mascarilla en el transporte público, cines o teatros, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, optó por lanzando un mensaje de cautela: «Hoy [por este miércoles] Es el segundo día en el que cambiamos de tendencia y lo importante es ver la evolución de todos los indicadores del nivel de riesgo. Cuando la situación esté bien asentada, podremos seguir abordando los próximos pasos a dar, siempre dentro del Consejo Interterritorial, el cogobierno y el mayor consenso posible”. Ante el aumento de contagios a fin de año, el gobierno anunció el 23 de diciembre el regreso de las mascarillas a la calle “por el tiempo indispensable hasta que mejore la situación epidemiológica”, dijo en ese momento Darias. La ministra llamó este miércoles a seguir la evolución de la curva en los próximos días para comprobar la mejora de la situación epidémica: «Debemos evaluar la evolución en los próximos días y esperar a que se consolide el descenso, lo que indicaría que estamos han pasado la cumbre».

Algunas autonomías, sin embargo, ya han empezado a moverse y Cataluña ha anunciado el fin del toque de queda a partir de este viernes. La comunidad con las medidas más estrictas mantendrá, eso sí, el resto de pautas, como limitar las reuniones sociales a un máximo de 10 personas, cerrar el ocio nocturno y reducir el aforo en restaurantes y eventos culturales y deportivos. Aunque la región sigue batiendo récord de contagios y contiene más de 500 pacientes con covid en unidades de cuidados intensivos (UCI), el Gobierno ha justificado el fin de la detención nocturna aduciendo la ralentización del ritmo de contagios y el control del hospital situación. La portavoz del Gobierno, Patricia Plaja, se mostró convencida de que “las medidas tomadas antes de Navidad han minimizado las consecuencias del omicron”: “Aunque no hemos tocado techo, todas las tendencias apuntan a una ralentización de la pandemia. Por eso la Generalitat levantará el toque de queda”, ha añadido.

Por su parte, Cantabria ha optado por no ampliar la exigencia del pasaporte covid para entrar en restaurantes. La medida decayó este miércoles y el Gobierno regional se negó a renovarla porque, según el Ministerio de Sanidad, ya no cumple el objetivo de reducir la transmisión del virus en interiores ahora que domina la variante omicron, que es más contagiosa y capaz de infectar tanto a los vacunados como a los no vacunados. “La medida no es efectiva y ya no se aplica”, dijo el director general de salud pública, Reinhard Wallmann.

Cataluña, que estudiará la posibilidad de revocar el uso del pasaporte covid, también se ha posicionado en esta línea, admitió la secretaria de Salud Pública, Carme Cabezas: «Creemos que ha tenido sus efectos: ha concienciado sobre la importancia de vacunación y también aplicó para concienciar que estábamos en una situación de pandemia. Vemos que el ómicron es altamente transmisible y hay elementos que confirman que estando vacunado se puede contagiar”. Andalucía, que tiene un pasaporte covid válido hasta el 31 de enero para entrar en el sector de la hostelería, ocio nocturno, hospitales y residencias, no tiene previsto renovarlo, según fuentes del ministerio, aunque confían en la decisión final sobre la evolución de la pandemia .

Los expertos consultados coinciden en que la exigencia del certificado covid ha servido para incentivar la vacunación de las personas más atrasadas, pero sus funciones han tocado techo, subraya Óscar Zurriaga, vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología: “Los argumentos de Cantabria son correctos. No es la mejor opción para este momento epidemiológico. Dejar de preguntar no tendrá una repercusión especial más que el hecho de que ha jugado un papel en el fomento de la vacunación en personas reacias.” Juan Antonio Sanz Salanova, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria, también añade que “ el cumplimiento de la medida fue deficiente” y no todos los vecinos pidieron el documento a la entrada.

Certificado, estímulo de vacunación

Tampoco será fácil para los gobiernos autonómicos, dice Salvador Peiró, epidemiólogo de la Fundación para la Promoción de la Salud y la Investigación Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio), “explicando las ventajas de la medida al juez para aceptarla”. pasaporte covid requiere aprobación judicial. “En cuanto a la transmisión, se ha quedado sin vida útil. En Europa hay tasas de vacunación más bajas y ponen medidas aún más restrictivas en el pasaporte porque lo que están haciendo es obligar a la vacunación”, resuelve Peiró. Precisamente un estudio preliminar (aún no revisado por pares ni publicado en una revista científica) con datos de Italia, Francia y Alemania, concluyó que, desde el verano de 2021 hasta finales de año, la obligatoriedad del pasaporte covid ha permitido un aumento de las tasas de vacunación de unos 13 puntos porcentuales de la población total en Francia, 6,2 puntos en Alemania y 9,7 puntos en Italia.

Daniel López-Acuña, exdirector de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cree, sin embargo, que esta medida todavía tiene margen de maniobra en España. A pesar de que el 80% de la población española ha completado el programa de vacunación, hay margen de mejora, asegura: “Sigo viendo un gran problema en los cuatro millones de personas que no han completado el programa de vacunación. Si somos más rigurosos con el pasaporte vacunal induciremos más vacunaciones, aunque no lo solucionemos”.

El resto de comunidades restringidas aún no han anunciado cambios, pero los días de las medidas están contados. En Asturias, por ejemplo, el ocio nocturno está cerrado hasta el 27 de enero y en el País Vasco todas sus restricciones, incluido el 60% de aforo, la limitación de horarios en todas las actividades no esenciales hasta la 01:00 horas y la prohibición de andar en restaurantes, bares y discotecas: son válidos hasta el 28 de enero. En Navarra, las restricciones sanitarias (cierre de hoteles, ocio nocturno y comercio de una a seis de la madrugada, prohibición de consumo en bares, entre otras) permanecerán activas, al menos, hasta el 31 de enero. Como en La Rioja, que este miércoles las amplió hasta final de mes. Y en Murcia, donde no se plantean cambios, están activos hasta el 4 de febrero.

Canarias, por su parte, incluso las ha reforzado y, además de volver a pedir la prórroga del uso del pasaporte covid un mes más (la prestación expiró el 24 de enero), Gran Canaria y La Palma tendrán restricciones más severas ., como Tenerife (la taberna, por ejemplo, debe cerrar a medianoche). Galicia también mantiene prácticamente intactas las restricciones impuestas a las puertas de la Navidad y se han prorrogado hasta el 12 de febrero las limitaciones de aforo y horario en el sector hotelero, mientras que la obligatoriedad del pasaporte covid y la prohibición de reuniones públicas y privadas, hasta enero. 29, aunque esta última disposición se aplica sólo los fines de semana. El Gobierno gallego también ha anunciado que ya está preparando un protocolo para limitar las aglomeraciones en la celebración del Carnaval a finales de febrero.

Precaución

Ante los primeros movimientos de una posible desescalada, los expertos piden «precaución». En primer lugar porque la tendencia favorable de la curva epidémica tardará unos días en consolidarse y, en todo caso, porque la transmisión es tan alta que la circulación del virus tardará en disminuir. López-Acuña apuesta por mantener las restricciones: “La estrategia que debemos seguir es hacer todo lo posible para mitigar la sexta ola más temprano que tarde. Las restricciones de ocio nocturno, los toques de queda, la reducción de horarios y el incentivo al teletrabajo ayudarán y deberían continuar durante todo enero y parte de febrero. Sanz Salanova coincide: “No estamos en este momento para flexibilizar nada. La tendencia está empezando a cambiar, pero si reducimos las pocas medidas que tenemos, corremos el riesgo de que vuelva la epidemia».

Los expertos admiten, de hecho, que las medidas actuales para contener la circulación del virus antes eran escasas y lo siguen siendo ahora. Según Salvador Peiró, medidas «estrella», como el uso del pasaporte covid o la mascarilla de exterior, «son retóricas» y tienen poco impacto a la hora de reducir la transmisión. “El uso demente de las pruebas de antígenos para aumentar la interacción en Navidad o el final de las cuarentenas para los contactos cercanos también ha aumentado la transmisión”, reflexiona. Sanz Salanova atribuye, de hecho, el freno al contagio, no solo a las propias restricciones, sino a la propia dinámica de la sociedad, que ha dejado de reunirse e interactuar tanto como en Navidad, y al propio virus: «Ha afectado mucha gente y quedan menos personas por contagiar».

Pero Zurriaga insiste en que este no es el momento de relajar las restricciones. Y más que por las medidas en sí, por el mensaje que se pueda trasladar a la calle, subraya. “Lo que no se debe transmitir es que si tomamos las medidas, ya se acabó. La gafa en la calle es una medida obsoleta desde el momento en que se pone y, aunque ya no sirve, es más perjudicial quitársela que guardarla porque puede dar la sensación de que ya no pasa nada».

Para capear un posible descenso de la sexta ola, Peiró apuesta por «una reducción de contactos poco dolorosa en términos sociales para ralentizar la transmisión». Es decir, teletrabajo y aforo reducido en algunos espacios. Y también reducir las cargas burocráticas en la atención primaria y monitorear cuidadosamente eventos importantes en espacios cerrados. “No estamos en la gripe o el invierno pasado. No podemos dejar de aislar lo positivo ni de encerrarnos en todo. Tenemos que encontrar un término medio».

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