Las setas adoptan la teoría económica fundamental mientras se dedican al comercio

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Cuando piensa en las relaciones comerciales y de mercado, podría pensar en corredores gritándose unos a otros en el piso de una bolsa de valores en Wall Street. Pero parece que una de las funciones fundamentales de un mercado libre la desempeñan silenciosamente los hongos.

Una nueva investigación de un economista de la Universidad de Rice sugiere que algunas redes de hongos adoptan una teoría económica importante al comprometerse a intercambiar nutrientes por carbono con sus plantas hospedantes. Este descubrimiento podría ayudar a comprender el almacenamiento de carbono en los suelos, una herramienta importante para mitigar el cambio climático.

Un artículo de investigación titulado “Comportamiento del equilibrio walrasiano en la naturaleza” está disponible en línea y aparecerá en una próxima edición de procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias. Ted Loch-Temzelides, profesor de economía y presidente de desarrollo sostenible George y Cynthia Mitchell en Rice, examinó a través de una lente económica los datos de experimentos ecológicos en redes de hongos micorrízicos arbusculares, que se conectan a las plantas y facilitan el intercambio de nutrientes por carbono.

Loch-Temzelides descubrió que estas relaciones se asemejan a la forma en que los economistas piensan sobre los mercados competitivos, también conocidos como walrasianos. El documento demuestra que el equilibrio walrasiano, un concepto rector en la teoría del mercado económico utilizado para hacer predicciones, también se puede utilizar para comprender el comercio en este “mercado orgánico”.

“Lejos de ser altruistas, los organismos como los hongos pueden exhibir un comportamiento competitivo similar al de los mercados que involucran a participantes humanos sofisticados”, dijo Loch-Temzelides.

Su descubrimiento también implica que los recursos se asignen al máximo beneficio de los participantes del mercado, en este caso hongos y plantas.

“Se estima que las redes de hongos micorrízicos de todo el mundo secuestran alrededor de 5 mil millones de toneladas de carbono al año”, dijo Loch-Temzelides. “Manipular las condiciones comerciales para que el carbono obtenido de las plantas hospedantes sea más barato que los nutrientes podría conducir a un almacenamiento adicional de carbono en el suelo, lo que podría proporcionar importantes beneficios para combatir el cambio climático”.

Loch-Temzelides espera que las investigaciones futuras de biólogos y economistas puedan avanzar en la comprensión de estas interacciones.

Fuente de la historia:

Materiales proporcionados por Universidad de Rice. Nota: El contenido se puede cambiar por estilo y longitud.

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