Porque el conocimiento indígena debe ser una parte esencial de cómo gobernamos los océanos del mundo.

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Meg Parson, Universidad de Auckland y Lara Taylor, Manaaki Whenua – Investigación sobre el cuidado del territorio

Nuestra moana (océano) se encuentra en un estado de crisis ecológica sin precedentes. Los impactos múltiples y acumulativos incluyen contaminación, sedimentación, sobrepesca, perforación y cambio climático. Todos afectan la salud tanto de la vida marina como de las comunidades costeras.

Para revertir el declive y evitar alcanzar puntos de inflexión, debemos adoptar enfoques de gestión y gobernanza más holísticos e integrados.

Los pueblos indígenas han estado cuidando sus paisajes terrestres y marinos durante generaciones, utilizando conocimientos y prácticas tradicionales. Pero nuestra investigación sobre justicia marina muestra que los pueblos indígenas enfrentan desafíos continuos mientras buscan afirmar su soberanía y autoridad en los espacios marinos.

No necesitamos esperar a que la ciencia occidental innovadora cuide mejor los océanos. Tenemos la oportunidad de empoderar las formas indígenas tradicionales y contemporáneas de gobernanza y gestión en beneficio de todas las personas y ecosistemas de los que somos parte.

Nuestra investigación destaca modelos alternativos de gobernanza y gestión para mejorar la equidad y la justicia para los pueblos indígenas. Estos van desde la toma de decisiones compartida con los gobiernos (cogobernanza) hasta que los pueblos indígenas recuperen el control y establezcan formas indígenas de gobernanza y gestión marina.

Gestión ambiental indígena

En toda Oceanía, la gobernanza marina indígena está experimentando un renacimiento. La protección ambiental a largo plazo de los pueblos indígenas está documentada en todo el mundo.

En Fiji, la posesión marítima consuetudinaria está institucionalizada a través del sistema qoliqoli. Esto define las áreas de pesca habituales donde los líderes de las aldeas son responsables de gestionar los derechos de pesca y su cumplimiento.

Las comunidades costeras de Vanuatu continúan creando e implementando zonas de protección marina temporales (conocidas como tapu) para permitir la reconstrucción de las poblaciones de peces. En Samoa, las aldeas pueden establecer y fortalecer la ordenación pesquera local.

En Samoa, las aldeas pueden establecer y hacer cumplir áreas marinas protegidas. Simon_sees / Flicker, CC BY-SA

En Aotearoa en Nueva Zelanda, el uso y manejo del medio ambiente maorí se basa en el principio de kaitiakitanga (protección ambiental) más que en la extracción insostenible de recursos.

De manera similar, las sociedades aborígenes australianas utilizan el término “cuidar el país” para referirse a su protección continua y activa de la tierra, los mares, el aire, el agua, las plantas, los animales, los espíritus y los antepasados.

De la montaña al mar

Estos sistemas de gobernanza y gestión se basan en el conocimiento indígena que conecta lugares y culturas y enfatiza enfoques holísticos. El reconocimiento de las interrelaciones entre seres humanos y no humanos (plantas, animales, bosques, ríos, océanos, etc.) es un hilo conductor. Por tanto, se hace hincapié en la reciprocidad y el respeto por todos los seres.

Los grupos indígenas costeros e insulares tienen la obligación específica de cuidar y proteger sus entornos marinos y de utilizarlos de manera sostenible. Un hilo intergeneracional es parte de estos deberes éticos. Toma en cuenta las lecciones y experiencias de los antepasados ​​y considera las necesidades de las generaciones futuras de personas, plantas, animales y otros seres.

En contraste con las formas occidentales de ver el medio ambiente, el concepto de país indígena australiano no está fragmentado en diferentes tipos de entornos o escalas de gobierno. En cambio, la tierra, el aire, el agua y el mar están conectados.

De manera similar, para los maoríes, Ki uta ki tai (de las montañas al mar) abarca todo un paisaje y una vista del mar.

Intercambio de conocimientos entre generaciones

Los maoríes tienen relaciones profundas con su rohe moana (territorio de agua salada). Estos son cada vez más reconocidos por leyes que enfatizan los derechos de los pueblos indígenas basados ​​en Te Tiriti o Waitangi. Un ejemplo es el Integrated Kaipara Harbour Management Group, que cogestiona Kaipara Moana (puerto). El acuerdo de cogestión especifica las responsabilidades compartidas entre las diferentes entidades maoríes (Kaipara Uri) y las agencias gubernamentales.

El acuerdo reconoce los derechos, intereses y deberes de Kaipara hap y (sub-tribu) e iwi (tribu). Brinda apoyo financiero para permitirles implementar prácticas de kaitiakitanga mientras trabajan para restaurar el mauri (fuerza vital) de moana a través de esfuerzos prácticos como replantar la flora nativa y reducir la sedimentación.

Están utilizando su mātauranga Māori (Conocimiento maorí) junto con el conocimiento científico para implementar el kaitiakitanga y la gestión basada en el ecosistema.

Otro acuerdo de cogestión está en funcionamiento en Hawái entre la comunidad de Hā’ena (EE. UU.) Y el gobierno del estado de Hawái. La comunidad de Hā’ena tiene un programa de educación sobre pesca indígena. Los miembros de todas las edades acampan juntos en la costa y aprenden dónde, qué y cómo recolectar y preparar productos marinos.

De esta manera, el conocimiento indígena, con su énfasis en las prácticas sostenibles y la ética ambiental, se transmite de generación en generación.

El conocimiento, los valores y las relaciones indígenas con nuestro océano pueden hacer una contribución significativa a la gobernanza marina. Podemos aprender de las cosmovisiones indígenas que enfatizan la conectividad entre todas las cosas. Existen muchas similitudes entre los sistemas de gestión de conocimientos autóctonos y los basados ​​en ecosistemas.

Necesitamos hacer más para reconocer y mejorar el conocimiento indígena y las formas de gobernar los espacios marinos. Esto podría incluir nuevas leyes, instituciones e iniciativas que permitan a los grupos indígenas ejercer sus derechos a la autodeterminación y aprovechar diferentes tipos de conocimientos para ayudar a crear y mantener mares sostenibles.


Los autores reconocen a Roa Crease, Karen Fisher y Gloria Hinestroza por su ayuda con la investigación y al Sustainable Seas National Science Challenge por proporcionar financiación.La conversación

Meg Parsons, profesora titular, Universidad de Auckland y Lara Taylor, Kairangahau Māori – Investigadora maorí, Manaaki Whenua – Investigación sobre el cuidado del territorio

The Conversation volvió a publicar este artículo con una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.

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