Subirats pide tiempo a la comunidad universitaria: “Que me permitan hacer un poco mía esta ley” | Universidades

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El Ministerio de Universidades se había marcado a finales de enero para renegociar la nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) con rectores, profesores y alumnos, pero el cambio de ministro -de Manuel Castells a Joan Subirats el 20 de diciembre- trastoca los planes iniciales. En su primer encuentro con la prensa, Subirats dijo: “Tenemos el compromiso de aprobar la ley en el primer semestre de 2023. Si consideramos que la elaboración de una ley orgánica puede llevar de seis a siete meses de margen, pido a los actores que me permiten hacer esta ley un poco mía. Que tenga tiempo para calibrar y evaluar”. Castells ya ha apoyado la búsqueda del consenso tras un enfrentamiento abierto con los rectores, que se negaron a publicar un informe sobre la LOSU por considerar que no había terminado.

Subirats ni siquiera ha querido detallar qué partes de la ley está dispuesto a modificar para satisfacer a la comunidad universitaria: “No puede ser una ley que agote todas las normas. Debe ser una ley básica, que haya adaptaciones a las diferentes realidades. La autonomía, la diversidad y la igualdad deben ser los elementos clave a salvaguardar”.

«No prometo decir cuándo pasará el Consejo de Ministros a segunda lectura», ha dicho el catedrático emérito de la Universitat Autònoma de Barcelona. Conversarán primero con la comunidad universitaria y luego se reunirán con los partidos más partidarios de aprobar la ley: “El debate parlamentario puede servir para afinar algunas cosas, pero está claro que hablaremos de ellas [con los grupos parlamentarios]». Las universidades catalanas, y esto se lo han trasladado a los partidos nacionalistas, no quieren acabar con el sistema 3+2 (tres años de carrera y dos de máster), tal y como se aprobó por decreto de 2021 y Subirats no parece dispuesta a revocar eso Decisión de Manuel Castells. Te recordamos que los títulos europeos, en colaboración con otras universidades de la UE, te permiten continuar con el modelo 3+2.

Subirats, que pretende aprobar una ley de educación artística con el Ministerio de Educación, no ha querido centrarse solo en la LOSU sino en otros objetivos de su mandato a la hora de la transformación de los retos de las desigualdades tecnológicas, medioambientales y sociales. Cree que “no estamos en un momento de cambios, sino en un cambio de época”, y cree que las universidades no han prestado suficiente atención a la formación permanente, centrándose en la población diana de 18 a 24 años. , cuando la Unión Europea pidió a los gobiernos que se centraran en estas lecciones en un momento de cambio constante, en el que no se sabe cómo afectará la inteligencia artificial a los puestos de trabajo (incluso a los más cualificados). España, recordó, está a la cola de Europa porque tiene una estructura anómala: un 40% de universitarios, un 20% con estudios postobligatorios no universitarios (Formación Profesional) y un 40% que tiene como máximo estudios primarios. Mientras que en la UE los porcentajes son respectivamente del 40%, 40% y 20%.

Subirats, que ya se ha reunido con los ministros de Economía, Trabajo, Ciencia y Educación, no se muestra preocupado por el nivel de investigación, pero cree que es necesario ayudar a que esta ciencia llegue no solo a las empresas, sino con un conocimiento abierto a lo local medio ambiente u ONG. Y cree que debemos repensar cuál es el valor de la presencia en la enseñanza -como ha demostrado la pandemia- cuando vamos a un mundo mezclado con la virtualidad. La ministra cree que las universidades y las comunidades autónomas también deben investigar los problemas mentales de los jóvenes que atraviesan momentos difíciles por la falta de socialización.

De vuelta con selectividad

En enero siempre surge el debate sobre la homogeneización del acceso a la universidad -la antigua selectividad-, ya que las diferencias entre comunidades son grandes. Una mesa -en la que están presentes las autonomías, los ministerios de educación y las universidades y las universidades- trabajará sobre este tema y Subirats se ha abierto al diálogo: «Hay que unir tres cosas: la autonomía de las universidades, la autonomía de las comunidades y el reconocimiento de la diversidad; y, al mismo tiempo, tienes que ser responsable del sistema de igualdad. En otras palabras, creo que el sistema no puede ser excesivamente centralizado ni atomizado. Se deben brindar condiciones de funcionamiento que permitan a una persona ingresar a la universidad en igualdad de condiciones. ¿Tienen que ser exactamente iguales? Tenemos que verlos”. Esta idea la comparte la Conferencia de Rectores (CRUE) y ya se formó una mesa antes de la pandemia.

Preguntada por la homologación de los títulos, que actualmente tiene un retraso de dos años, y que debería haber cambiado en poco tiempo, su jefa de gabinete, Marta Cruells, respondió. Sobre el nuevo decreto que agilizará los trámites hasta seis meses en el plazo de elaboración, Cruells aseguró que el texto está «justo cuando los ministerios tienen que informar sobre el decreto y luego pasar al Consejo de Estado, está prácticamente al final fin del proceso.” Mientras tanto, las universidades han lanzado un “plan de emergencia” con más personal que está digitalizando el proceso de solicitud que era manual hasta 2021.

Por último, hablando de hipotéticos problemas en la enseñanza del español en Cataluña, Subirats recordó que hay libertad de cátedra y recordó sus primeros años como profesor en la Universidad de Barcelona, ​​cuando «lo difícil era poder dar clases en catalán».

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